lunes, 13 de mayo de 2013

Contaminación

Los ríos que recorren la provincia sufren los efluentes industriales y, por ende, se deteriora la calidad de vida de los tucumanos. También es un problema la disposición final de los residuos urbanos. El Gobierno debería asumir un rol activo en la prevención de la contaminación, para que la provincia no pierda su estatus de "Jardín de la República".

  






Uno de los temas que más aflige a los ciudadanos de Tucumán es el elevado grado de contaminación que se observa a lo largo y a lo ancho de toda la geografía provincial -que incluye cauces de ríos, aguas superficiales y acuíferos- y del ambiente en general.
Esto, sin duda, conduce a una mala calidad de vida que, lejos de dignificar a los ciudadanos que vivimos en estas tierras, nos provoca una serie de trastornos somáticos, propios de vivir en ambientes insalubres.
La mala gestión en el tratamiento de los efluentes industriales -de numerosas agroindustrias- en la provincia y el pésimo dispositivo final que se utiliza en los residuos urbanos y cloacales crean focos de contaminación e infección que atentan contra la flora, la fauna y el medioambiente locales.
También se genera una gran cantidad de plagas, vectoras de enfermedades que afectan a la población en su conjunto. Todo ello es fruto del desorden en la relación hombre-naturaleza.
En mayo estarán trabajando a pleno gran parte de las industrias de la provincia y es cuando el pico de la contaminación llega a su máxima expresión. Esto fue históricamente así en Tucumán.

Deberes del gobierno
Ante esta situación de desidia, negligencia y a veces hasta de mala intención de muchas industrias, el Gobierno nacional debería tomar en forma urgente cartas en el asunto y hacer cumplir la ley de manera estricta.
Esta sería la mejor manera de ser justos con todos los ciudadanos; es decir, nivelar mediante el cumplimiento de la ley y no de su vulnerabilidad. Es equitativo que todos cumplan con la ley y que el que esté fuera de esta deba pagar sus consecuencias. En otras palabras, que reciban apercibimientos, multas y hasta clausuras de establecimientos fabriles, o que se remuevan funcionarios, si el problema es generado por el propio Estado.
Es preciso un urgente ordenamiento y un programa de control y de prevención para evitar que se arrojen efluentes industriales a los cauces de los ríos. También para que los residuos domiciliarios no terminen en vaciaderos clandestinos.
En este marco, es necesario evitar la quema de los cañaverales y obligar a las empresas a que traten los efluentes que generen las industrias y, al Gobierno, los cloacales.
Esta sería la mejor manera de recrear un plan de gobierno en materia medioambiental, digna de países desarrollados que protegen a sus habitantes, a su flora y a su fauna.
Todos debemos luchar por una política de desarrollo sustentable y concientizar a los industriales sobre los beneficios de llevar adelante una adecuada gestión en materia de medio ambiente en el ámbito en que se desenvuelven.

 
contaminación de ríos y arroyos de la cuenca Salí-Dulce con cenizas y carbonillas, que son extraídas de los filtros de chimeneas de ingenios de Tucumán


Denuncias telefónicas
Recientemente, la asociación medioambientalista “Greenpeace” colgó un cartel en un puente que cruza el Riachuelo, en la provincia de Buenos Aires, que mostraba el número de una línea telefónica gratuita (0800) para que los ciudadanos denuncien a todas las empresas que destruyen día a día, con sus efluentes, el cauce de esta cuenca, la más contaminada del país.
Esa idea ya comenzó a dar sus frutos y generó una lista de empresas que seguramente tarde o temprano irán a juicio y deberán pagar, en caso de que hayan destruido parte del patrimonio de la humanidad.
Este es un ejemplo que quizás se podría implementar sobre el puente Lucas Córdoba y sobre las decenas de puentes que cruzan la geografía tucumana.
El Gobierno provincial, además, debería sumir un papel más activo en lo que respecta a la prevención de la contaminación y a la educación de la población, de los industriales y de sus propios funcionarios.
Esta premisa tiene en el corto plazo sus beneficios, ya que una provincia que respeta su medio ambiente se torna atractiva para llevar adelante inversiones y, lo que es más importante, se convierte en parte del plan de vida digno para cualquier ciudadano.
Si bien los indices de contaminación son importantes, aún se está a tiempo para cumplir con el sueño de una provincia que es conocida en el país y en el mundo como el “Jardín de la República”, y que hoy está amenazada por desechos y por una polución que podrían marchitar su atractivo.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.